Antecedentes:
La iniciativa de crear La Gilda del Norte se originó con el propósito de facilitar el trabajo a las familias y a los dueños de establecimientos hosteleros al momento de preparar los deliciosos pintxos que han sido compañía habitual de los vascos durante los poteos (consumo de vinos durante el almuerzo) desde 1946.
El punto de partida para «La Gilda del Norte» fue la hostelería, seguido de la participación en ferias agrícolas. Poco a poco, estos pintxos tradicionales, ya elaborados, comenzaron a ganar reconocimiento, y la familia decidió emprender un proyecto de cultivo de piparras. Para llevar a cabo esta iniciativa, construyeron un invernadero en un pueblo cercano, Lezama.
En la actualidad, las instalaciones experimentan un crecimiento constante, con inversiones presentes y futuras, motivadas por la creciente demanda que ha surgido.
Desafío:
Las operaciones están en pleno desarrollo, y es necesario abordar diversas áreas que abarquen tanto la producción como el almacenamiento en un sustrato de hormigón recién instalado.
En estas instalaciones, se manejan sustancias como el ácido acético al 10% a temperatura ambiente, así como aceites de girasol, ambos compuestos que representan un desafío para las resinas poliméricas. La meta es lograr un alto índice de resistencia al deslizamiento en la zona de elaboración.
Solución Propuesta:
Para la zona de almacenamiento, se propone la aplicación de un sistema epoxi con sellado Ucrete TCPU Clear, que ofrece un acabado estético con prestaciones medias-altas. Este sistema se basa en una capa de epoxi autonivelante sin disolventes, que es antideslizante y presenta un aspecto satinado. El proceso implica la aplicación de una imprimación epoxi resistente a la humedad en el soporte, seguida del espolvoreo de árido fino con granulometría de 0.3-1 mm. Luego, se aplica una resina epoxi bicompomente autonivelante y pigmentada. El sellado se realiza con Ucrete TCPU Clear, que no amarillea con el tiempo. Este sistema es monocomponente y ofrece muy altas prestaciones químicas, con un tiempo de curado de 24 horas. Además, es resistente a aceites y vinagres (ácido acético) hasta un 50%.
Para la zona de fabricación, se propone el uso de un mortero epoxi de ejecución in situ, diseñado para áreas sometidas a fuertes agresiones mecánicas y derrames químicos. El proceso incluye la aplicación de una imprimación con un ligante epoxi bicomponente y el espolvoreo saturado de árido con granulometría de 0.3-1 mm. Posteriormente, se implementa una capa base utilizando el mismo ligante epoxi bicomponente, que contiene un agregado de árido de cuarzo coloreado en una relación de mezcla de 1:10 para aumentar la resistencia al deslizamiento. El sistema se completa con un sellado epoxi bicomponente capaz de resistir la agresión de vinagre al 5% diluido en el proceso y aceites. El pavimento continuo aporta:
- Limpieza y mantenimiento fácil.
- Pavimentos continuos y estético.
- Alta durabilidad.
- Altas prestaciones mecánicas y químicas.








